Ya casi en desuso por estos días, los furgones de cola son prácticamente piezas de museo. Pocos son los ferrocarriles que los siguen utilizando para sus formaciones, pero cabe destacar que fueron parte fundamental del desarrollo de este transporte.
El trabajo de estos vagones era el de llevar personal encargado de vigilar la normal circulación del tren, comprobando que no existan problemas tales como ejes recalentados o perdidas en los circuitos de frenos.
También tenían a cargo la tarea de ayudar a la locomotora a frenar el tren desde el furgón, esto, claro está, cuando no había sistemas de frenos automáticos que pudieran ser controlados por el maquinista. El personal, desde el furgón, debía saltar por los vagones frenando el tren manualmente.
Pasando de ser una simple casilla de madera montada sobre una plataforma, evolucionaron hasta tener ciertas comodidades como ser; cocina, baño, comedor y cuchetas para el personal a bordo.
Con el avance de los dispositivos eléctricos y electrónicos, en la actualidad se utiliza un aparato colocado al final del tren que se comunica con la locomotora informando del estado de los frenos y emite señales de advertencia a los trenes que vienen detrás.
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En el caso particular de CBL Transportación, la reglamentación exige su uso al final de los trenes de combustibles sin excepción, transportando personal capacitado para emergencias, no pudiendo despachar el tren si no están acoplados.








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